Una iglesia doméstica emplazada en la ciudad de Changsha, en la provincia de Hunan, fue clausurada y las autoridades chinas confiscaron y quemaron más de 2000 libros, entre los que se incluían copias de la Biblia.
por Shen Xiang

En la mañana del 14 de julio de 2018, Wen Yu (seudónimo), el líder de una iglesia doméstica emplazada en Changsha, un predicador y otros ocho creyentes estaban reunidos leyendo la Biblia y cantando himnos cuando oyeron fuertes golpes en la puerta. Cuando uno de los miembros abrió la puerta, tres hombres que afirmaban pertenecer al Departamento de Asuntos Religiosos local y más de diez agentes de policía irrumpieron en el lugar, tomaron fotografías de los allí reunidos y de todas las habitaciones, y anotaron su información personal. Durante el allanamiento, se confiscaron más de 2000 libros religiosos, entre los que se incluían biblias y libros de himnos, así como una computadora portátil y un proyector, por valor de más de 10 000 yuanes (aproximadamente 1200 dólares).
La policía anunció que el sitio de congregación sería clausurado. Wen Yu y otros cuatro fieles de la iglesia fueron llevados a una estación de policía local. Según una fuente interna, la policía quemó todos los libros que habían sido confiscados en el sitio de congregación.